viernes, 16 de noviembre de 2007

Me gustaria publicar lo propio

Tambien lo de Juulia que ahora quiere ser escritora y de hecho algo escribe y lo de Jaan. Me refiero a publicarlo aqui, en el blog. Pero antes de que me organize y acumule impulso para anotarlo les propongo leer algo bueno, no es propio, ni siquiera cercano. Lo encontre merodeando por ahi.

"Dibididum es un enano gigante. Una mutación cromosómica hizo que su cuerpo creciera en forma descontrolada durante su pubertad. Rechazado del cuento de Blanca Nieves por sus inusuales dimensiones, Dibididum encontró empleo en el cuento del mago de ZOtti como iluminador. Gracias a la luz eterna de su lámpara, pudo ayudar a Doris a salir del bosque Negro Oscuro, un lugar muy lúgubre que tiene el poder de hacer desaparecer las buenas intenciones. Así Doris pudo conservar la carta y continuar su camino. De reojo Dibididum logró leer que el destino de ese sobre era el mago de ZOtti..." Sigue...

Recomiendo su pagina web exponiendo un estilo ya definido y conocido en el que yo ya habia pensado y que por pura inercia no habia puesto en practica. Ya esta hecho como casi todo. No queda mucho que inventar! Lo inexplicable de la naturaleza humana es que RACIONALMENTE decidimos desechar la satisfaccion del futuro por no poder renunciar a la gratificacion inmediata. Devaluamos lo que no es palpable, asi es como posponemos iniciar una dieta, escribir una carta, llevar la ropa a la tintoreria e incluso ir a cine por que es mas comoda la alternativa: comer chocolate hoy, "por ultima vez", por ejemplo. Una "ciencia" lo analiza de forma bastante persuasiva : Behavioral Economics. Sobre esto escribire en otro momento, para que aprendan! Pero a lo que venia este parrafo era la cuestion de los creditos; copyright! merecidos y aunque no lo fueran, es lo que se debe hacer: referencia a los autores. La pagina de origen de este cuentecito esta AQUI.

5 comentarios:

vaca dijo...

Rico que lulilu esté entusiasmada con la idea de ser escritora. para ser buena escritora debe leer mucho. Buena literatura por supuesto.
Y escribir mucho, porque segun dicen los que saben, se aprende a escribir escribiendo. Hay una parte imprescindible y es pulir, revisar, y quitar sin contemplaciones todo lo accesorio, lo que no le aporta nada a lo escrito. La mayoria de las veces, los resultados de quitar frases redundantes o palabras rebuscadas son la fuerza y la belleza, y fundamentalmente, el aire: que hace a un texto volar y le da alas a la imaginación del lector para ir más allá.

vaca dijo...

posTponemos? o posponemos. Jajjaja,
conoces el "Libro de Artista"?

vaca dijo...

http://www.librodeartista.info/

vaca dijo...

Sin imaginación, sin pasión, sin fantasia, sin la capacidad de salirse de su propia neurona, es inútil intentar escribir.

vaca dijo...

Diccionario de la Irreal Academia.
Mauricio Pombo, Periódico El Tiempo

Entre los libros, los de referencia son tal vez los más apasionantes. Las enciclopedias, los diccionarios, las bibliografías, las biografías, etc., son algo así como la fotografía de la historia y la geografía del mundo de los libros. Entiendo que a Borges, padre del esoterismo de estrato seis, le encantaban las enciclopedias. También conozco a alguien que se la pasa buscando nombres raros en el directorio telefónico; nombres que piensa usar algún día en una novela que nunca escribirá porque pierde demasiado tiempo embutido en el directorio y luego pensando si Stainless Steel Mayorga va a ser asesino o víctima y qué papel le corresponderá a Eccehomo Ajiaco.
El diccionario es el rey de los libros de referencia. A mí personalmente me gustan los diccionarios etimológicos. Tengo la sensación -falsa- de que cuando conozco el origen de una palabra la he llegado a vislumbrar en su totalidad; es como si el hecho de verla en estado etimológico fuese haberla visto en pelota. Cosa que no puede ser cierta porque las palabras, como uno, van cambiando con el tiempo, y si bien mantienen relación con su origen, en muchas oportunidades se distancian años luz de él, hasta llegar a significar lo contrario. Más o menos lo que ocurre con nuestra Constitución y leyes: de sus propósitos no queda ni el aliento y terminan finalmente siendo cómplices de lo que querían eliminar.
Etimología viene del griego 'etymon' que quiere decir 'verdadero'. ¡Mentira!, pero me gusta creérmela. De todas maneras, las etimologías esconden misterios y encierran maravillas que estremecen. Que tal la de la palabra 'entusiasmo' - en Zeus asmos -,: Siento a dios en el corazón. O 'melancolía', que en griego significa 'bilis negra' y define bellamente el diccionario como "tristeza vaga, profunda, sosegada y permanente, nacida de causas físicas o morales, que hace que no encuentre el que la padece gusto ni diversión en ninguna cosa".
Las de 'hipopótamo y 'rinoceronte', sin ser tan profundas y esclarecedoras tienen su belleza y encanto: caballo de río (caballo del Nilo en otros idiomas) y nariz de hueso. La palabra vista en su origen (desvestida), tiene el encanto de hacernos sentir lo indígena de la nuestra y de todas las lenguas.
Motivó esta columna la visita a nuestro país del Director de la Real Academia Española, institución que en épocas todavía recientes debió llamarse Dictatorial Academia de la Lengua y que, en un futuro, cuando solo sea Academia, tal vez logre producir diccionarios acordes con las épocas que se viven. Hasta hace relativamente poco, para aceptar una palabra, la Academia exigía que esta hubiese aparecido como mínimo durante 25 años en letras de molde. Resultado: la palabra 'corsé' fue admitida cuando las mujeres ya se habían liberado del infame artefacto.
En el diccionario en cuestión hay definiciones malas. Malas porque no solo no definen correctamente aquello por definir - se meten a hacer juicios de valor -, sino porque carecen de aquello que tienen las malas definiciones buenas: poesía. De estas últimas hay muchas en el DRAE, como las de 'meteoro' y 'melancolía', pero quiero terminar con una que desafortunadamente desapareció a partir de las ediciones de postguerra: "perro. (Del latín petro, rústico, con alusión al canis petronius, perro que caza por las asperezas de los montes.) m. Mamífero carnicero doméstico, de tamaño, forma y pelaje muy diversos, según las razas. Pero siempre con la cola, más o menos enroscada a la izquierda, y de menor longitud que las patas posteriores, una de las cuales alza el macho para orinar. Tiene olfato muy fino y es inteligente y muy leal al hombre".